viernes, 20 de febrero de 2009

Animal crepuscular

El conejo es un animal de costumbres crepusculares. ¿Esto qué quiere decir? Pues quiere decir que incluso antes de que pongan las calles, el animal despertará de su ligero sueño para morder frenéticamente los barrotes, exigiendo comida y libertad.

Por ejemplo, Moka tiene por costumbre despertarme a eso de las 6'30 de la mañana para que le ponga comida. Así que, cual zombie, emerjo de entre las sábanas para llenarle el cuenco de pienso. A veces, si tengo suerte y ella ha pasado una mala noche, me deja dormir hasta que despunta el alba.

Durante el día, el conejo se mantendrá despierto, dando ocasionalmente alguna cabezada hacia el mediodía o las primeras horas de la tarde, reduciendo de manera evidente su actividad, para volver a reactivarse según muere el día.

A la hora de dormir, nuestro peludo compañero estará bastante despierto, aunque no resultará difícil hacerle saber que ha llegado la hora de descansar una vez llegada la noche, tan solo apagando las luces. Pero para asegurarnos de que tanto su descanso como el nuestro será reconfortante, reparador y sin sobresaltos, sobre todo si duerme en nuestra habitación, deberíamos procurar que al final del día se sienta un animal feliz, satisfecho y colmado de atenciones.

Los conejos no tienen precisamente un sueño profundo. Se despiertan con suma facilidad, por lo que es conveniente que su lugar de descanso sea tranquilo y silencioso. Si su dueño ronca, el animalito se mantendrá en vela, mostrando su disconformidad y enojo despertando a sus compañeros de habitación.

Como cualquier ser vivo, un conejo activo tendrá un descanso profundo, dentro de la ligereza del reposo conejil, claro está.

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